ImprimaturEl santo del día · 6 de noviembre
Hay gente que llega a la santidad por la puerta grande y gente que llega con una llave en la mano. San Leonardo de Noblat es de los segundos. Es el santo al que durante siglos se encomendaron los presos, los cautivos de guerra y las mujeres a punto de dar a luz. Lo que sabemos de él viene sobre todo de una vida escrita siglos después, así que conviene leerla con cariño y con cautela: lo que sigue es lo que la tradición cuenta.
Leonardo nació a finales del siglo V en el entorno de la corte franca. Fue bautizado por san Remigio, el obispo de Reims, y el propio rey Clodoveo fue su padrino. Aquel ahijado con buenos contactos recibió un privilegio extraño para un joven noble: podía visitar las cárceles y liberar a los presos que considerase inocentes. Y lo usó. Sin comités, sin papeleo y, es de suponer, sin que le hiciera mucha gracia a algún carcelero.
Con todo hecho para una carrera brillante, Leonardo rechazó un obispado. Repartió sus bienes, entró en un monasterio cerca de Orleans y, cuando murió el abad, se internó en los bosques del Limousin. Allí vivió en una choza de ramas, levantó una pequeña iglesia dedicada a María y poco a poco empezó a llegar gente a pedirle ayuda. Un día, el rey Clodoveo salió de caza por aquel bosque con la reina, que estaba embarazada, y a ella se le adelantó el parto. Se temía lo peor, pero Leonardo rezó por ella y dio a luz sin problemas. Agradecido, el rey le regaló todo el bosque que fuera capaz de recorrer en un día montado en un burro. Por eso, desde entonces, las mujeres a punto de dar a luz se encomiendan a él. Con los años, alrededor de su ermita nació el pueblo que hoy lleva su nombre, Saint-Léonard-de-Noblat. Murió, según la tradición, hacia el año 559.
Su fama de liberador creció después de su muerte. En 1103, Bohemundo de Antioquía, uno de los jefes de la Primera Cruzada, salió de una prisión musulmana y atribuyó su libertad a Leonardo. Fue a su tumba a dar gracias y dejó donativos. Su ejemplo animó a muchos otros, y con esas ofrendas se levantó la iglesia románica que todavía se puede visitar. Desde entonces se le representa como un abad con cadenas y grilletes, el símbolo de los presos a los que protege. Más tarde se sumaron a su devoción reyes como Ricardo Corazón de León, y su pueblo quedó como parada en el camino de Santiago.
Por qué te lo receto
Porque no hace falta estar entre rejas para sentirse encerrado. Hay cárceles de rumiación, de deudas, de un trabajo que no soportas, de una relación que no sabes cómo cerrar, de un error del pasado que te sigues recordando cada noche. Leonardo pasó la vida abriendo puertas a otros desde una posición bastante modesta: un ermitaño en un bosque. Su lección es práctica: no esperes a ser importante para sacar a alguien de su celda. A veces basta con ir a visitarlo.
Receta: una visita a quien esté encerrado en algo, y una oración corta para quien sienta que no puede salir. Patrón de: presos y cautivos, mujeres en el parto, caballos y ganado. Su día: 6 de noviembre.
Fuentes: Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano y Vatican News (santo del día, 6 de noviembre).
Para rezar con Leonardo de Noblat
«Glorioso San Leonardo, protector de las mujeres embarazadas, haz que por tu intercesión tengamos un buen parto…»
Una oración de devoción popular que le pide fortaleza frente a los temores y la gracia de transmitir la fe a los hijos.
Leer la oración completaOración de devoción popular · EWTN






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