ImprimaturEl santo del día · 5 de noviembre
Hoy hay cola en la calle Santa Ángela de la Cruz, en Sevilla. La gente entra en la capilla de la Casa Madre de las Hermanas de la Cruz para ver, detrás de un cristal, a una monja menuda con hábito marrón. Murió en 1932 y su cuerpo se conserva incorrupto. En Sevilla la llaman sor Ángela, Madre Angelita o, sencillamente, la madre de los pobres.
Se llamaba María de los Ángeles Guerrero González y nació en Sevilla el 30 de enero de 1846. La bautizaron en la parroquia de Santa Lucía. Sus padres, Francisco y Josefa, eran gente humilde que se ganaba la vida ayudando en la cocina y la costura de un convento de frailes trinitarios. Pisó poco la escuela: aprendió a escribir, algo de cuentas y el catecismo. Con doce años ya trabajaba en un taller de zapatería, donde se rezaba el rosario cada día.
Quería ser monja, pero las puertas no se abrían. En el Carmelo de Sevilla no la admitieron por su poca salud. En 1868 entró como postulante en las Hijas de la Caridad; la mandaron a Cuenca por ver si el clima le sentaba mejor, y en 1870 tuvo que dejarlo. Volvió a la zapatería. Era, como se ha dicho de ella, una monja sin convento. En 1871 prometió en privado vivir en pobreza, castidad y obediencia, guiada por su confesor, el sacerdote José Torres Padilla.
Entonces tuvo la intuición que le dio nombre. Rezando, vio frente a Cristo crucificado otra cruz, vacía, y entendió que ese era su sitio: ocuparla, junto a Él, en la pobreza. El 2 de agosto de 1875, con otras tres mujeres, alquiló una habitación con derecho a cocina en un corral de vecinos de la calle San Luis. Tenían un crucifijo, una imagen de la Dolorosa y poco más. Así nació la Compañía de la Cruz.
Su idea era sencilla y radical: no ayudar a los pobres desde fuera, sino vivir como ellos. «Hacerse pobre con el pobre para llevarlo a Cristo». Las hermanas dormían en tablas, pedían limosna para todo y salían a cuidar enfermos en sus casas, de día y de noche, a limpiar, a cocinar, a velar. Ángela llamaba a los pobres «mis señores», y a ellas mismas, sus criadas. Escribió que quería servir a sus hermanos en la condición de criada, sin que vieran en ella nada que hiciera antipática la virtud.
El arzobispo aprobó sus constituciones en 1879 y san Pío X aprobó la Compañía en 1904. Las casas se multiplicaron por los pueblos de Andalucía y, después, por el resto de España, Italia y América. Ella fue elegida superiora general y reelegida cuatro veces. El 7 de julio de 1931 sufrió una trombosis cerebral y murió nueve meses después, el 2 de marzo de 1932. Sevilla desfiló tres días ante su cuerpo y el Ayuntamiento, en sesión extraordinaria, le dedicó la calle donde está la Casa Madre.
San Juan Pablo II la beatificó en Sevilla el 5 de noviembre de 1982, y por eso Sevilla la celebra hoy. La canonizó en Madrid, en la plaza de Colón, el 4 de mayo de 2003. En la homilía de la beatificación habló de esa cruz vacía y de unas hermanas que se sacrifican sonriendo, «sin pasar factura».
Por qué te la receto
Para quien quiere ayudar de verdad y no sabe por dónde empezar: Ángela no tenía nada y empezó con una habitación alquilada y tres amigas. Para quien ha llamado a una puerta (un trabajo, una vocación, una relación) y no se la han abierto: a ella la rechazaron dos veces, y aquello no era el final, sino el camino. Y para quien cuida a un enfermo y siente que nadie lo ve: ese servicio callado era justo lo que ella buscaba.
Receta: un servicio hoy a alguien que no pueda devolvértelo (una visita, una compra, una noche de velar) sin contárselo a nadie. Se la conoce como: la madre de los pobres. Su día: 5 de noviembre en Sevilla, aniversario de su beatificación; el Martirologio Romano la recuerda el 2 de marzo, día de su muerte.
Para rezar con Ángela de la Cruz
Señor Jesús, que llamaste a santa Ángela de la Cruz desde un taller de zapatería de Sevilla y le enseñaste a reconocerte en los pobres, a los que ella llamaba sus señores: dame unas manos dispuestas a servir sin hacer ruido, un corazón que no pase factura y la alegría de quien no se guarda nada para sí. Cuando una puerta se me cierre, recuérdame que a ella también se le cerraron, y que Tú le tenías preparada otra cruz, a tu lado. Te pido hoy, por su intercesión, por los enfermos que nadie visita y por los que viven solos. Amén.
Santa Ángela de la Cruz, ruega por nosotros.
Oración de Te receto un santo, inspirada en sus escritos
Fuentes: biografía oficial de la Santa Sede para la canonización (vatican.va); homilía de Juan Pablo II en la beatificación, Sevilla, 5 de noviembre de 1982 (vatican.va); Letras decretales de canonización (Acta Apostolicae Sedis, 2004); Martirologio Romano; EWTN y ACI Prensa (biografía y textos de la santa); El Debate (entrevista a Gloria Gamito sobre la fundación en la calle San Luis).






Deja una respuesta