ImprimaturSantos · Perfil
Simón estaba a orillas del lago de Galilea cuando Jesús lo llamó, junto a su hermano Andrés. Fue de los primeros en reconocerlo como «el Cristo, el Mesías». Pocas horas antes de la Pasión, sin embargo, aseguró que no lo abandonaría jamás, y acabó negando que lo conocía. Es san Pedro.
Benedicto XVI lo cuenta sin suavizarlo en su catequesis del 24 de mayo de 2006: Pedro «traiciona al Maestro» (cf. Mc 14, 66-72) y experimenta «la amargura y la humillación de haber negado a Cristo». Al reconocer su debilidad, «estalla en un llanto de arrepentimiento liberador». Tras la resurrección, Jesús le pregunta tres veces: «Simón, ¿me amas?». Según el Papa, el texto distingue entre el amor total (agapáo) y el amor humano y tierno (filéo): Pedro responde con el amor que puede dar, y Jesús se adapta a él. En ese diálogo, junto al lago de Tiberíades, le confía la misión de ser pastor de la Iglesia universal. Ya anciano, Pedro se presenta como «testigo de los sufrimientos de Cristo», y su vida, dice Benedicto XVI, se sellará con el martirio.
Por qué te lo receto
Para quien la ha fastidiado y no deja de darle vueltas. Para quien se siente culpable por haber fallado a alguien que quiere, o cree que ya no puede hacer nada bueno después de un error. Pedro lloró, sí, pero no se quedó ahí: respondió con el amor que tenía, aunque fuera poco, y eso bastó para que le confiaran la tarea.
Receta: piensa en alguien a quien hayas fallado y dile hoy, con tus palabras y sin excusas, que lo sientes.
Fuentes: Benedicto XVI, audiencia general del 24 de mayo de 2006, «San Pedro» (vatican.va).
Para rezar con san Pedro
«Príncipe de los Apóstoles y de la Iglesia Católica: por aquella obediencia con que a la primera voz dejaste cuanto…»
Una súplica para pedir imitar sus virtudes, vencer las pasiones y alcanzar el arrepentimiento.
Leer la oración completaOración de devoción popular · EWTN






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