«Nada te turbe, nada te espante; todo se pasa, Dios no se muda» — Santa Teresa de Jesús ✦ «Todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias» — San Carlo Acutis ✦ «A la tarde te examinarán en el amor» — San Juan de la Cruz ✦ «La gloria de Dios es el hombre viviente» — San Ireneo de Lyon ✦ «Alabado seas, mi Señor, con todas tus criaturas» — San Francisco de Asís ✦ «¿Quieres de verdad ser santo? Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces» — San Josemaría ✦ «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti» — San Agustín ✦ «En el corazón de la Iglesia, mi Madre, yo seré el Amor» — Santa Teresa del Niño Jesús ✦ «La santidad es para cada uno de nosotros un sencillo deber» — Santa Teresa de Calcuta ✦ «¡No temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo!» — San Juan Pablo II ✦ «Estas crisis mundiales son crisis de santos» — San Josemaría ✦

San Francisco de Asís: el hombre alegre

San Francisco de Asís sonriente, con hábito pardo, un pájaro y el solImprimatur

Santos · Perfil

Francisco nació en una familia rica de Asís y dejó la comodidad por una vida de pobreza y predicación. Escribió el célebre Cántico de las criaturas y Benedicto XVI lo describió como «un gran santo y un hombre alegre». Es san Francisco de Asís.

Según la catequesis de Benedicto XVI del 27 de enero de 2010, nació en Asís a finales de 1181 o principios de 1182, en una familia rica. Su conversión fue un proceso lento, que arrancó tras un tiempo de cautiverio y enfermedad. El episodio de San Damián tuvo lugar «probablemente» en 1205, y en 1208, al escuchar el Evangelio de san Mateo, se sintió llamado a la pobreza y a la predicación. Murió la tarde del 3 de octubre de 1226 en la Porciúncula, después de bendecir a sus hermanos. Gregorio IX lo inscribió entre los santos dos años más tarde. El Papa subraya que su sencillez, su humildad y su amor a Cristo lo hacían alegre en cualquier situación, y que existe una relación «íntima e indisoluble» entre santidad y alegría.

Por qué te lo receto

Para quien quiere dar gracias y no sabe por dónde empezar. Para quien siente que tiene demasiadas cosas y poca paz, o necesita aprender a vivir con menos. Francisco no fue alegre porque le fuera bien: lo fue porque aprendió a mirar lo que ya tenía.

Receta: antes de dormir, anota tres cosas concretas del día por las que dar gracias, aunque haya sido un mal día.

Fuentes: Benedicto XVI, audiencia general del 27 de enero de 2010, «San Francisco de Asís» (vatican.va).


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